Danger Guerrero: “Aspiro a clasificar con Mayabeque”

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Por Nelson de la Rosa Rodríguez

Danger Guerrero Delgado es un pelotero que inspira a los compañeros y cuando está motivado se erige en bujía capaz de impulsar al equipo a lugares insospechados. Durante la Gran Final Provincial cedió parte de su tiempo para ofrecer declaraciones a nuestros lectores.

¿Danger, cómo comenzaste en el Béisbol?

Yo comencé en el Wajay, cerca de Boyeros. Allí no había terreno y jugábamos en uno que casi era un campo arado. Entonces se fijó en mí el profesor Jesusín Romero, quien más tarde me llevó a participar en un torneo entre escuelas y hasta me llamaron a la preselección de la categoría 13-14 para representar a Boyeros. En aquel entonces yo era bastante delgado y jugaba en el campo corto.

¿Cuándo llegas a la receptoría?

Eso fue poco tiempo después cuando Ulacia, un entrenador de Santiago de las Vegas en la categoría 15-16 me preguntó si yo tenía valor para ser catcher y le respondí que yo tenía valor para jugar en cualquier posición que le hiciera falta al equipo. Recuerdo que aquel día no había ni peto ni rodilleras, empecé solo con la careta y la mascota. Ese año en la Provincial 15-16 promedié 591 y ni me llamaron a la preselección de Ciudad Habana, pues como no había pasado por la pirámide prefirieron a otros más conocidos entre ellos Joel Galarraga y Humberto Ferrán. La historia se repitió al siguiente año y en el otro fui a vivir para Caimito y entonces Esteban Lombillo, manager de los juveniles me ubicó en el right field pues contaba con un receptor como Wally Castro-Palomino que venía del equipo Cuba.

¿De Caimito para Quivicán?

Eso se lo debo a Emelino Fernández, receptor quivicanero. Viajando juntos en una guagua me pregunta la edad y le digo que tengo 19. Entonces pregunta si quiero desarrollarme en la pelota. Aún me erizo recordando el momento, le contesto que sí y me dice “ven el año próximo, los arreos que tengo te los daré para que te hagas receptor”. Así lo hice, no se me olvida que aún tenía los puntos de sutura en mi rostro luego de una operación maxilofacial y aquí me hice receptor.

¿Operación maxilofacial?

Sí, cuando yo tenía 17 años sufrí una atrofia facial, y ya cuando la situación se hizo insostenible mi papá decide someterme a la intervención, la cual se realizó en el Hospital Hermanos Ameijeiras donde le agradezco mucho al doctor Carlos. Aquella primera operación duró 17 horas, después han venido otras cuatro y me faltarían dos, pero ya decidí quedarme así. Realmente he mejorado más de un 90 %.

¿Cuánto te costó llegar a la Serie Nacional?

Mucho. De cara a la Serie 39 yo estuve muy bien en la preselección, tanto que conecté de 12-7 y fue a Gonzalo Domínguez, hoy metodólogo provincial, quien tuvo que darme la noticia de que me quedaba fuera porque a criterio de la dirección mis hits eran sin fuerza. Entonces llevaron como novato a Javier Castro que tenía 29, quien por cierto es un buen amigo. Aquello me dolió tanto que hasta pensé dejar la pelota, afortunadamente después llegó a dirigir Rigoberto Blanco y con él pude llegar a la Serie Nacional un año después.

¿Algunos dicen que tienes problemas de disciplina…?

No voy a tapar el sol con un dedo. Es cierto que tuve problemas en el equipo Habana y con Esteban Lombillo. También está un teléfono que rompí en Holguín y eso que creo que “tronchó” mi carrera pero desde hace cinco años yo no he tenido ningún tipo de problema, incluso no he sido expulsado de un juego, es algo totalmente superado.

¿Rigoberto Madera te ha dado confianza en ese sentido?

Sí, como no. El fue compañero mío y cuando lo nombraron manager me dijo: “No te querían dentro del equipo gente de tu mismo municipio y yo dije que sí, te quiero en mi equipo por tu forma de jugar, porque eres capaz de levantar el grupo”, y le he cumplido todo este tiempo con disciplina y rendimiento, al punto de haber sido una vez guante de oro y otra ocasión segundo de los bateadores aunque eso no fue suficiente para que me llevaran al Clásico Mundial.

¿Qué representó para ti ser el receptor del equipo Habana?

Imagínate, allí le recibí a los mejores lanzadores de Cuba, incluyendo a quien era mi hermano Yadiel Pedroso. Yo decía, si le recibo a ellos que son los mejores soy capaz de hacerlo también en el equipo Cuba, pero lamentablemente eso nunca lo tuvieron en cuenta.

De aquel grupo con quién te sentías mejor y cuál era el más complicado

El más cómodo de recibirle era Miguel Alfredo González y el más difícil José Ángel García, pues pocas veces estábamos de acuerdo, nos cruzábamos en los pitcheos.

¿Cómo recuerdas aquel título con el equipo Habana?

Ese Play off frente a Villa Clara pudo terminar 4-0 pero todos recuerdan aquel famoso error de Ernesto Molinet y él con una muestra tremenda de vergüenza no salió de su habitación ni comió en todo el día. Recuerdo que nos pusimos de acuerdo con el Capitán Michel Rodríguez y dije antes del “miting”: Por favor, los miembros de la dirección, déjennos solos. Así lo hicieron, todos le dimos ánimos a Molinet y le dijimos cuán importante era él para el equipo. Luego coincidimos que no podíamos esperar un juego más y así fue, esa noche quedamos Campeones por primera vez en la historia y hasta él dio un jonrón importante.

¿Qué pasó en el último partido de la Serie en que debutó Mayabeque?

Eso fue en Santiago de Cuba, nosotros ganamos y ellos perdieron la oportunidad de clasificar y afuera estaban muchos fanáticos para agredirnos y hasta recuerdo que una piedra impactó contra el cristal de la ventanilla donde yo estaba. Me acuerdo que antes de salir del Estadio, mientras esperábamos le dije a los muchachos que teníamos que calmarnos que habíamos hecho nuestro trabajo, salir a luchar en cada juego. Ellos tuvieron oportunidades y no las aprovecharon. De allí mismo habíamos salido subcampeones con el Habana unos años antes, cuando ellos nos ganaron en aquella recordada final.

Y ahora, ¿qué le falta a Mayabeque?

Creo que le falta madurez, unidad en el entrenamiento, disciplina táctica en los jugadores. A veces nuestros peloteros se amilanan como si padecieran el síndrome de los equipos débiles y aquí no hay débiles, la Isla lo demostró y nosotros mismos hemos estado a punto de clasificar.

Con 35 años y 15 Series Nacionales jugadas has sido nuevamente líder en Quivicán de la Serie Provincial. ¿A estas alturas qué te inspira?

Mi hijo Danger Guerrero San Juan, él es lo más grande que me hado Dios. Resulta increíble como le gusta la pelota, se levanta con un bate en la mano y me pide que lo traiga todos los días al terreno y la gente de Quivicán que no me vio de esa edad lo ve y en él me ve a mí, también mi esposa Gretel ha sido motivo de inspiración, al igual que mis padres. Por otro lado a mí lo que me gusta es la pelota y aunque he estado lesionado, ya sea designado, en primera o en la receptoría he jugado todos los partidos y aquí estaré hasta que Dios quiera.

¿Cuándo te retiras?

Lo pensé en la temporada pasada pero ahora Dangersito le ha dado un vuelco a mis ideas y no pienso en eso. Es más, aspiro a clasificar con Mayabeque. Sé que si pulimos algunos pequeños detalles podremos lograrlo.

Tomado de http://diariomayabeque.cu/2015/04/danger-guerrero-aspiro-a-clasificar-con-mayabeque/

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