Antítesis de un monarca

Share

2014futbol

Por Yasmani Gómez Gutiérrez

Conocido el nuevo campeón del fútbol (Los Miuras, de Camagüey), Los Tiburones avileños parecen decir adiós a cualquier posibilidad de, al menos, terminar el torneo en la delantera de la tabla.

De hecho, durante toda la justa nacional, el elenco ha coqueteado con las posiciones de descenso y ahora acumula, junto a Las Tunas, 17 unidades, que lo ubica solo por delante de Sancti Spíritus (13) e Isla de la Juventud (12), cuando restan tres fechas para que suene el silbatazo final.

Lo anterior presupone un resultado discreto, que muy pocos auguraban antes de que el balón comenzara a rodar en esta centenaria edición.

Hoy por hoy, en aficionados y especialistas, cala la interrogante de ¿por qué de un año para otro ha mermado tanto el rendimiento del once local?

El paso de tortuga caracterizó al conjunto durante toda la primera ronda, en la que no tuvieron actuaciones convincentes frente planteles de menor nivel, y, aunque han tenido cierta mejoría en la recta final, resulta demasiado tarde para remontar.

A la hora de buscar las causas de las únicas cuatro sonrisas que exhiben hasta el momento, algunos hacen alusión a las lesiones que han limitado a varios jugadores clave. Cierto que el cerebro de la escuadra, Alain Cervantes, uno de los mejores futbolistas de Cuba, no ha pisado la grama, sin embargo, otro como Sander Fernández, Keko, ha “halado” al conjunto a golpe de goles (lidera el certamen con 10 dianas), mas ha sido insuficiente.

Este año, Los Tiburones tampoco escaparon a la ley —sí, porque ya sobrepasa la teoría— que persigue a quienes defienden su permanencia en el trono de Cuba. Y, dentro de este meollo, resulta imposible esquivar la palabra desmotivación que tanto daña a los atletas, cuando ven que no importa el tamaño del esfuerzo, los uniformes continúan siendo de baja calidad, las canchas se asemejan a los hipódromos, y los deportistas de otras disciplinas reciben mejores atenciones.

Ante esta realidad, queda demostrado que el fútbol perdura como una de las cenicientas del deporte cubano, y ello se traduce en problemas organizativos, ausencia de transmisiones televisivas, y de un sitio oficial que brinde a la prensa las estadísticas más elementales que le faciliten el trabajo, lo que atenta contra el espectáculo, y trae consigo la escasa asistencia de público a los partidos.

Pero de vuelta al plantel de casa, los directivos, entrenadores y atletas deben pensar en vistas al próximo campeonato, porque, en esta ocasión, la suerte está echada. La antítesis de monarca que hemos presenciado debe quedar como un mal recuerdo y no como una constante en el fútbol avileño.

 

Tomado de www.invasor.cu

Share