Colaboración Juan Carlos Achong Vázquez
Por Rubén Uria, Tomado de Eurosport.
Se va una leyenda. El Von Karajan del mejor Barça y la mejor España, cuando ni el Barça ni España creían en el fútbol de toque. Xavi Hernández Creus, tras la friolera de 17 temporadas y un rosario de títulos defendiendo la camiseta de la que está enamorado, se va de su casa. Esa que estuvo a punto de dejar en varias ocasiones, con destino Milán, cuando su legión de críticos, que le consideraba una gran mentira y un jugador enclenque, estaba a punto de ganar la partida. Él lapidó a sus fiscales, pase a pase, hasta acabar con el prejuicio de que los bajitos no servían. Denominación de origen La Masia, horneado por Van Gaal y sublimado por Guardiola, el capitán del Barça revolucionó el fútbol español gracias a Luis Aragonés, el mítico entrenador con aire de paleto resabiado que creyó en él para abanderar a una selección única e irrepetible. Con Luis al mando y Xavi al timón, España cambió la furia por el toque, demostrando una identidad y un estilo que maravilló al mundo, rindiendo honores a la pelota. Di Stéfano, en su círculo más íntimo, solía confesar que su gran sueño habría sido fichar a Xavi para el Madrid. Cruyff, tanto en privado como en público, pidió el Balón de Oro para él por tierra, mar y aire. Maradona, que se declaró fan de su fútbol, bendijo a Xavi y llegó a considerarle uno de los mejores de todos los tiempos. Y Pelé, que fue el más contundente respecto al pequeño general del Barça y de la selección, lo tuvo muy claro: “El bueno, del que debemos hablar, es Xavi”.
Xavi, referente de la selección y brújula del Barça, compartió con el público su don: el pase. Conducir con elegancia, elegir siempre bien, administrar con criterio y marcar el ritmo con la velocidad justa. En un fútbol físico, donde todos corrían, Xavi nos hizo entender que la que no se cansaba nunca era la pelota. En sus pies siempre parecía feliz. Batuta de la Filarmónica del Barça, arquitecto con todos los planos de la casa, Xavi siempre fue pausa y orden. Geometría como concepto, buen gusto por naturaleza. El principio de todo. El único capaz de hacer pasar una pelota por el cuello de una botella de vino. Si su partitura sonaba, su equipo era una sinfonía. Él convenció a todos derribando tópicos y prejuicios. Su estilo, incompatible con el fútbol físico, acabó siendo el del Barça y el de la selección. No fue el más grande de la historia, pero sí el único capaz de mover a todo un equipo que, inspirado por el ritmo del pie del pequeño gigante de Terrassa, se convertía en un ballet. Si el fútbol es un deporte colectivo, nadie supo interpretarlo como Xavi Hernández. Al genio en miniatura se le recordará siempre girando sobre sí mismo, con el cuero pegado a la diestra y la barbilla alta, como un Napoleón de bolsillo. De Xavi, arquitecto con pie de terciopelo, siempre podremos decir lo que Ingrid Bergman repetía, una y otra vez, al pianista del Café Rick: “Tócala otra vez”.

como dijo pele ´´el bueno,del que debemos hablar,es Xavi´´
creo no hay mas que decir confieso que el dia que vi la despedida de Xavi no podia ni hablar las palabras no salian de mi boca y las lagrimas para que decirles,ese dia se iba un idolo del barca y del futbol mundial por eso estes donde estes suerte Xavi y recuerda que siempre seras CULE,como dijo messi ´´gracias por tantas asistencias que me diste ´´yo te doy gracias por tan buen futbol
interesante…sublime comentario. gracias!!!!
gema, amiga…estabas perdida!!!!…vacations???
saludos!!!!
Hola, buena amiga…pues no, I was very bussy…pero siempre sigo sus comentarios…cómo te trata el verano?