El lado oscuro del futbol

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DARK-SIDEPor Yoan Azul

Le llaman el  deporte más hermoso del mundo, tiene la fanaticada más amplia y leal, día a día llena estadios, trae alegrías y tristezas a los corazones, no hay deporte que genere tantas emociones, para muchos de nosotros el futbol forma parte de nuestra vida, y como esta, a veces tiene su lado terrible, sangriento y trágico, que convierten días de celebraciones en espantosas pesadillas.

Auto-Muerte

El planeta disfrutaba de la copa del mundo del 94, Andrés marcaba un auto gol que diez días después acabaría con su vida. Se encontraba en el estacionamiento de una popular discoteca aledaña a Medellín cuando fue asesinado por Humberto Muñoz Castro. Al verse insultado, Escobar exigió respeto, ante lo cual Muñoz Castro desenfundó un arma de fuego y procedió a disparar seis tiros sobre el futbolista. Su deceso se produjo mientras era conducido a un hospital. Sus compañeros de la selección nacional René Higuita, Víctor Hugo Aristizábal y Mauricio Chicho Serna tuvieron la misión de reconocer el difunto.  Una pena que hinchas como este acabe con una vida joven y ensucie la historia de tan hermoso evento.

Mundial Negro- 1950

Para comenzar se le prohibió a Alemania y Japón la participación por sus roles en la segunda guerra mundial, Argentina no envió a su equipo por diferencias políticas con el anfitrión, Escocia, Inglaterra y Portugal tampoco se presentaron.  El Horror estaba por llegar. La final la jugaron Brasil y Uruguay, en un partido de infarto, que contra  todo pronóstico Uruguay ganó a Brasil. Se registraron suicidios en masa no solo en Rio, sino en todo el país, nunca se supo el número de muertos pero se estiman que fueron varias decenas.   Desde entonces la palabra Maracanazo ha quedado como expresión de derrota o desastre imprevisto, para los brasileños. 

El estadio maldito

Muchas personas han entrado al Ibrox para salir con los pies por delante.

Bautizado como el desastre de Ibrox 1 y 2.

El 5 de abril de 1902, durante el Campeonato Interior británico, en un partido entre Escocia e Inglaterra, la parte trasera de la nueva construcción, la tribuna oeste, se derrumbó debido a las fuertes lluvias de la noche anterior. Cientos de seguidores cayeron desde 40 pies (12 metros) hasta el suelo, 25 personas murieron y 517 resultaron heridas. El 16 de septiembre de 1961, dos personas murieron aplastadas en las escaleras, y hubo otros dos incidentes donde varias personas resultaron heridas. El segundo desastre ocurrió el 2 de enero de 1971 al final de un Old Firm. Más de 100.000 aficionados cayeron al suelo. Después de 89 minutos de fútbol sin goles el Celtic F.C. tomó una ventaja de 0-1 y algunos seguidores del Rangers F.C., comenzaron a abandonar el estadio, sin embargo, en los momentos finales del partido, Colin Stein anotó el empate para los Rangers. Mientras, miles de espectadores cayeron al suelo por la escalera 13 (parece que alguien, posiblemente llevando a un niño en los hombros, cayó causando una cadena masiva de amontonamiento de personas) La tragedia provocó la pérdida de 66 vidas, incluyendo muchos niños (cinco de ellos compañeros de escuela de la ciudad de Markinch en Fife). La mayoría de las muertes fueron causadas por asfixia debido a la compresión, con cuerpos que se apilaban hasta seis pies (1,82 m.) de profundidad en la zona. Más de 200 aficionados resultaron heridos. Las ironías del destino, un gol después del 90 en un estadio maldito.

La tragedia de Heysel”

El  29 de mayo de 1985 en el Estadio de Heysel de Bruselas, en Bélgica, murieron 39 aficionados (32 italianos seguidores de la Juventus, cuatro belgas, dos franceses y un británico) a causa de una avalancha de aficionados en los prolegómenos de la final de la Copa de Europa entre el Liverpool y la Juventus de Turín. Los sucesos causaron además 600 heridos de diversa consideración. El estadio estaba abarrotado con 60.000 espectadores, con más de 25.000 aficionados de cada equipo. Los fondos del estadio, detrás de las porterías, eran zonas sin asiento donde el público estaba de pie. La UEFA repartió a las aficiones de cada club en diferentes zonas, y reservó unas zonas para los aficionados belgas que quisieran asistir al partido. Pero muchas de las entradas reservadas al público local fueron adquiridas por hinchas de los dos equipos que, de esta manera, coincidieron en una misma zona. Los sucesos se desencadenaron sobre las siete de la tarde, una hora antes de la hora del inicio del encuentro, en la zona Z, una zona de a pie, situada en uno de los fondos del estadio junto al córner. La zona Z estaba mayoritariamente ocupada por aficionados de la Juventus, pero era anexa a la zona X, donde había muchos aficionados del Liverpool. Los aficionados más radicales del Liverpool situados en la zona X, muchos de ellos en estado de embriaguez empezaron a tirar objetos y se abalanzaron sobre los aficionados del Juventus situados en la zona Z, se produjo una avalancha y los aficionados de Juventus, intentando alejarse de los del Liverpool, se acumularon en el fondo de la zona, aprisionados por una parte contra el muro donde finalizaba la gradería, y por otra parte contra las vallas “protectoras” que separaban las gradas del terreno de juego. Cientos de aficionados de Juventus quedaron aprisionados contra las vallas, que eran fijas y no tenían salidas de emergencia. La situación encrespó a los aficionados situados en el resto del estadio, impotentes desde sus localidades. Algunos aficionados, tanto de uno como de otro equipo, llegaron a saltar al campo armados con palos y otros objetos, y se dirigieron a las zonas de la afición rival con ánimo de agredirla. Las fuerzas de seguridad se dedicaron entonces a tomar posiciones para evitar que la situación fuese a más. Hicieron cordones de seguridad intentando separar las zonas del estadio, convirtiéndolas en zonas estancas para evitar que se produjeran más invasiones de una zona a otra. Sin embargo, no intervinieron con la suficiente celeridad para restablecer el caos que se había producido en la zona Z. Además, al cerrar los accesos a la zona Z para que no pudiesen entrar aficionados, también impidieron que pudieran salir los que había en ella, hecho que convirtió la zona Z en una jaula donde cientos de aficionados seguían amasados y aplastados por la presión de la multitud. La situación se prolongó durante muchos minutos a la espera de la llegada de especialistas que pudieran sacar las vallas que aprisionaban a los aficionados. Se produjeron cientos de casos de asfixia, aplastamiento y crisis de ansiedad. Algunos aficionados incluso pudieron ser evacuados al terreno de juego por otros aficionados y por las fuerzas de seguridad, pero el número de agentes sanitarios fue insuficiente ante la situación y muchos aficionados recibieron los primeros auxilios de otros aficionados. Finalmente las ambulancias llegaron a entrar al mismo terreno de juego y empezaron a evacuar a cientos de heridos, pero no se pudo evitar la muerte de 39 aficionados. La mayoría fallecieron por asfixia y aplastamiento. Muchos cadáveres fueron depositados en un espacio anexo al mismo terreno de juego, visibles desde otras zonas del estadio. Los sucesos causaron un gran impacto mundial ya que ocurrieron pocos minutos antes del inicio del partido, cuando las televisiones ya estaban emitiendo las imágenes en directo para todo el mundo. Sólo se conoce el caso de una televisión que decidió suspender la emisión, la de la República Democrática de Alemania. Ante la caótica situación, la UEFA sopesó la suspensión del encuentro, pero finalmente decidió que se jugase ante el riesgo de que la suspensión conllevase peores consecuencias. Esta decisión fue duramente criticada por la opinión pública.

Liverpool vs La muerte

El sábado 15 de abril de 1989 en el estadio de Hillsborough, en Sheffield (Inglaterra), fallecieron 96 personas aplastadas contra las vallas del estadio a causa de una avalancha. El suceso tuvo lugar durante el partido de fútbol entre el Liverpool y el Nottingham Forest, correspondiente a las semifinales de la Copa de la Asociación de Fútbol de Inglaterra. Las 96 personas fallecidas eran aficionadas del Liverpool. La investigación posterior concluyó que las causas no habían tenido que ver con ninguna acción violenta por parte de los aficionados, sino a causa del exceso de aforo y el mal estado del estadio, que no cumplía los requisitos de seguridad necesarios. La “Tragedia de Hillsborough” se produjo cuatro años después de la “Tragedia de Heysel”, en la que también habían estado implicados los aficionados del Liverpool, y que les había costado a los equipos ingleses una sanción de la UEFA de seis años sin participar en competiciones europeas. Pese a que los hechos de Hillsborough no habían estado directamente provocados por actos violentos, fueron la espoleta para que el gobierno de Margaret Thatcher se decidiese a actuar con contundencia y dictara la “Football Spectators Act” y el “Informe Taylor” para erradicar el fenómeno del “hooliganismo” y mejorar la seguridad en los estadios. El futbolista Steven Gerrard, ex capitán del Liverpool, se vio afectado por el accidente. Ha reconocido que un primo suyo de 9 años que murió en la tragedia de Hillsborough es su gran inspiración.

Ohene Djan vio a la muerte

El 9 de mayo de 2001 127 personas perdieron la vida en el estadio, siendo el peor desastre ocurrido en un estadio africano. El suceso ocurrió durante la disputa de un partido entre el Hearts of Oak y el Asante Kotoko. Después de que el equipo local marcara dos goles que sirvieron para remontar el partido y dejar el marcador con 2-1, los aficionados del Kotoko empezaron a lanzar asientos y botellas al campo. La policía lanzó gases lacrimógenos a la grada, resultando una avalancha provocada por el pánico, que acabó con 127 muertos. Los informes afirmaban que el personal médico ya había abandonado el estadio y que algunas de las puertas estaban bloqueadas. Seis policías fueron acusados de los 127 homicidios. 

El  futbol lloró en Luzhnikí

El 20 de octubre de 1982 en el Estadio de Lenin (actual Estadio de Luzhnikí) de Moscú, se produjo una avalancha humana en las gradas, durante un partido de la Copa de la UEFA entre el Spartak de Moscú y el HFC Haarlem neerlandés. Ese día, el tiempo en Moscú era desapacible y el número de entradas vendidas fue muy inferior a lo esperado, por lo que sólo se abrió el ala este para los espectadores, cerrando el resto de las salidas. El partido estaba por terminarse con un tanto del equipo holandés. Por ello, muchos aficionados comenzaron a abandonar el estadio de forma ordenada, por la única salida abierta. Sin embargo, el defensa soviético Sergei Shvetsov anotó veinte segundos antes del pitido final. En ese momento, muchos aficionados que habían abandonado el campo, sintieron los gritos de la afición y  corrieron adentro para ver qué había sucedido. Los seguidores que regresaban coincidieron con aquellos que se marchaban a sus casas, y los policías trataron de impedir su vuelta al campo. En ese momento, varias personas cayeron y se produjo una estampida humana que afectó a miles de espectadores, la mayoría con contusiones o asfixiados por compresión. El accidente fue muy similar al Desastre de Ibrox Park de 1971. Más tarde, se confirmó que el número de fallecidos era de 66 personas. Los familiares de las víctimas no pudieron enterrar sus cuerpos hasta dos semanas después.  El autor del segundo gol, Sergei Shvetsov, declaró que “habría sido mejor que no hubiera marcado”. El club levantó un monumento en homenaje a las víctimas de la estampida. Años después, la seguridad e instalaciones del estadio fueron mejoradas sensiblemente, hasta el punto de que el Estadio Olímpico Luzhnikí recibió una calificación de cinco estrellas por parte de la UEFA. Con motivo del 25 aniversario de la tragedia, se celebró un partido benéfico entre leyendas del Spartak de Moscú contra las del HFC Haarlem.

A veces los desastres provocados por la raza humana superan a los creados por la madre naturaleza.

El 24 de mayo de 1964 se enfrentaban Perú y Argentina en la final clasificatoria para las Olimpiadas de Tokio. Aquel día se jugó en un Estadio Nacional repleto, con una asistencia oficial de 47.197 espectadores. El seleccionado de Argentina ganaba uno a cero; cuando faltaban dos minutos para el final del partido, Perú marcó el empate a uno. Sin embargo el árbitro uruguayo, el señor Ángel Eduardo Pazos, anuló el gol del empate. La decisión provocó un estallido de rabia, y varios aficionados saltaron al campo para agredir al árbitro. Los policías soltaron a los perros, que se abalanzaron sobre los seguidores locales. Esta imagen provocó un ataque de ira colectiva y las aficiones de ambas nacionalidades, que minutos antes se comportaban como amigos y compartían grada tranquilamente, empezaron a pelearse a palos y navajazos. La policía peruana, desbordada por la batalla campal que se había formado en las tribunas, intentó sin éxito parar la pelea y solucionó la situación arrojando gases lacrimógenos, lo que provocó la estampida de cientos de personas tratando de huir del Estadio. Las puertas de la tribuna norte del estadio estaban cerradas, imposibilitando la salida de la gente. Se supo después que las puertas habían sido cerradas por la policía, en su intento de que los espectadores se calmaran y regresaran a sus asientos. Esta tragedia se saldó oficialmente con un total de 312 muertos, entre los que se contaron muchos niños y ancianos provocados por la avalancha y las peleas.

El árbitro Ángel Eduardo Pazos dejó Lima la madrugada del 25 de mayo, a la 1:45 a.m. ‘El gol estuvo mal anulado. Incluso él ya estaba corriendo a la media cancha para cobrarlo. Pero Perfumo le reclamó airadamente y Pazos dio marcha atrás’, cuenta el peruano La Rosa, quien confiesa que en ese momento le faltó sapiencia al equipo local. Y fue entonces cuando Víctor Vásquez, el ‘Negro Bomba’, encontró el recoveco entre la malla de protección y saltó a la cancha. No avanzó mucho antes de que la policía lo contuviera. Vásquez fue apresado dos días después. Edilberto Cuenca, el segundo hincha en entrar a la cancha, fue golpeado y mordido por los perros. ‘Yo ordené lanzar bombas lacrimógenas a las tribunas. No puedo precisar cuántas. Nunca imaginé las nefastas consecuencias’, diría más tarde el comandante de la policía Jorge de Azambuja, quien sería marcado como el culpable de la hecatombe siete años después, en septiembre de 1971. Ese mismo día se desbordó un comportamiento vandálico por toda Lima. Cientos de personas que lograron salir del estadio ilesas se enfurecieron y empezaron a saquear comercios, a destrozar viviendas y restaurantes y asesinar a golpes a dos policías en las cercanías del estadio, a quienes culparon de la horrible situación que se produjo. Los aficionados atacaron a varios autos de patrulla hiriendo a sus ocupantes. A raíz de este incidente, se tuvo que reducir la capacidad del Coloso Nacional a 45.000 espectadores. La ausencia de un adecuado sistema de evacuación y un sistema de emergencia acorde con la capacidad humana del estadio en aquellos años ocasionó estas dolorosas pérdidas. El informe del hospital limeño Dos de Mayo indicó que el 90% de las víctimas murieron por asfixia. El resto lo hizo por diferentes tipos de traumatismo. El informe que presentó el juez Benjamín Castañeda, quien estuvo a cargo de la investigación, concluyó que hubo ‘una siniestra conjura para avasallar al pueblo con un trasfondo que debe ser investigado’, por lo que fue anulado por el gobierno. El periodista Jorge Salazar en su libro ‘La ópera de los fantasmas’ afirma que hubo mucho más muertos que la cifra oficial, y no por asfixia, sino por disparos. Los cadáveres habrían sido desaparecidos en una fosa común en el Callao, indica el libro. Sin embargo, es incierto.

Tenemos un amigo en común y es el futbol, disfrutemos de sus sensaciones positivas respetando al rival, nos hará mejor persona, gran aficionado  y sobre todo nos ayudará a no formar parte del lado más oscuro del futbol.

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4 Comentarios

  1. seguramente casi todos hemos estado en una ¨pilita¨cuando eramos niños, y con 5 o 6 peresonas arriba eso es desesperante imaginense 200 personas apiladas!! de solo pensarlo se me eriza la piel… una lastima todos estos hechos ….los leo y parecen peliculas de miedo!!!!

  2. Aunque no es un hecho que causó trágicas muertes o suicidios masivos pero el “Chilenazo” sufrido por los argentinos en la última Copa América puso cabizbajos y furiosos a muchos argentinos y también a buena parte de la fanaticada barcelonista aquí en nuestro país y acá en notideporte pudimos constatar su gran efecto sicológico demoledor.

    • chikun al final el Chilenazo se veía venir y no me digas que no con las malas decisiones arbitrales como también paso en la copa de oro

  3. El tripletazo que lleva el barcelona y sinnadatazo que lleva el madrid dos temporadas, 2013 y 2015 tambien a puesto a los viejos, como chiku como muchachitos de 1 un año a chuparse el dedo gordo del pie y hablar en lengua.

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