En el círculo de espera: Béisbol Sub23

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Por Yirsandy Rodríguez Hernández

El domingo 17 de abril cayó el último out (Michael González con una línea a segunda) de la edición 55 de la Serie Nacional de Béisbol, y hoy, exactamente un mes y un día después restan solo cuatro jornadas para seguir mirando bolas y strike, hits y outs tras la voz del play ball…

¿Qué se avecina? La categoría de béisbol que más disfruto —¿no sé ustedes?— en la actualidad, en donde resurgen muchos prospectos y la hora promedio de culminación de los juegos es de menos de 3 horas —¡Wow, eso me fascina!

Su estructura va tomando forma

Será la tercera versión de la Serie Nacional Sub23, y en la venidera edición su estructura será igual a la segunda, de 36 partidos en 4 grupos.

Los grupos volverán a ser los mismos. El “A”, con La Habana, titular del pasado certamen, Artemisa, Pinar del Río e Isla de la Juventud. En el “B” se ubicarán Mayabeque, Matanzas, Cienfuegos y Villa Clara. Por el centro, en el “C”, estarán Sancti Spíritus, Las Tunas, Ciego de Ávila y Camagüey. Por el Oriente, cerrarán la llave “D” Santiago de Cuba, Holguín, Granma y Guantánamo.

Algunos numeritos

Resulta que, el pitcheo, a diferencia de la Serie Nacional de mayores, llevó la voz cantante en las dos primeras ediciones del Nacional Sub 23, 3.64 y 3.14, en 2014 y 2015 respectivamente.

El pitcheo disipó los maderos

En la lid de 2014, el promedio colectivo fue de solo .258. Pero en 2015, mucho menos, algo así como un .253.

Ningún equipo ha conseguido un promedio global superior a .300 en par de ediciones, pues solo Cienfuegos se acercó en 2015, con un .298 –que a la postre no le pudo servir para clasificar por encima de Villa Clara.

La historia de estos certámenes acumula ya 475 desafíos en dos temporadas, donde se han visto volar a 303 pelotas más allá de los límites.

Cienfuegos es el mayor productor en una campaña tras los 20 bambinazos que empalmaron en 2015, y el peor registro es para Pinar del Río con solo 2 –uno cada 582.5 apariciones al plato de sus bateadores.

O sea que, si contamos el promedio de apariciones por partido de los vueltabajeros, que fue de 32.5, es como único podríamos entender, que sus bateadores pudieron sacar la bola del parque solo cada 17.63 partidos, bajo esa proporción. ¡Terrible colapso!

No se sabe si esa es más alarmante, o esta: durante 175 inning en los 18 juegos de play off en el 2015, 715 bateadores pasearon por el home plate… y ninguno pudo sacar la pelota del parque. ¿Con cuál dato se quedan? Realmente ambos son trivias en potencia.

La defensiva mejoró en la segunda edición

Los patrones globales indican, que la defensiva dio un salto al estilo de Javier Sotomayor en su mejoría. De .961 a .967. No es realmente un porcentaje digno de aplaudir, pero si la capacidad de cometer menos errores fue una tendencia positiva.

De manera individual, Holguín implantó récord para los libros con su defensiva de .977, muy por encima de Villa Clara, Cienfuegos y Mayabeque, quienes le siguieron con .975.

La selección de Las Tunas colocó las peores cifras en 2014, tras fildear .949 en 24 compromisos. Sin embargo, Matanzas en 2015 fildeó .965, unos 16 puntos más –en teoría— que los Leñadores, aunque tuvieron algo vergonzosamente peor… ¿sabían?… seguro que ya se imaginaban: sus pecados le costaron un enjambre de 54 carreras sucias; nadie ha soportado una cantidad superior en 475 juegos de historia.

Para terminar con este análisis lo haremos con el pitcheo. ¡Ah!, pero vale destacar que el resumen del trabajo de los serpentineros hay que separarlo entre el pitcheo de La Habana en 2015, y todas las demás actuaciones.

¿Por qué? Sencillo. El pitcheo de La Habana en 2015 se llevó todos los cintillos de relevancia por su excesiva facilidad para dominar a sus contendientes.

Alcanzaron una súper equilibrada efectividad que apenas subió hasta un 2.00 en carreras permitidas por cada nueve inning. Bueno, ellos solo admitieron un 1.90 en 36 aperturas y 322.2 inning. Además, hay que engrosar la nota con esto también:

-Toleraron solo 6 jonrones ante 1191 bateadores.
-Salvaron 23 juegos.
-Ganaron dos series por 9-3.
-Fue el equipo que más inning (59.0) lanzó en la postemporada sin soportar un jonrón. Aunque la racha viene de más atrás, ya que pasaron sus últimas 128 entradas en la etapa regular sin tolerar bambinazos.
-La cifra mancomunada daría 187 episodios sin la sombra de un vuelacercas, desde que el 16 de julio de 2015, Rubén Soto de la Isla le botara la pelota a Pedro Durán en el Estadio Changa Mederos.
-Y su WHIP fue de 1.139.

La voz de play ball se escuchará este domingo en ocho parques, y mientras, nuestro equipo de trabajo de Radio Rebelde ya está calentando su maquinaria de transmisiones para dejarles lo mejor en cada partido, jugada por jugada.

Tomado de http://www.radiorebelde.cu/noticia/en-circulo-espera-beisbol-sub23-20160519/

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