Goles son amores: Héroe aturdido

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A sus veintinueve años, Gonzalo Higuaín quizás se haya reído de todos por primera vez. Ocurrió luego de un pas de deux que ejecutaron Dybala y Dani Alves, con sumo descaro, por la parte derecha del Estadio Louis II.

El Pipita se encontró con un balón fortuito y una defensa aturdida, como si la única característica de las defensas en los contragolpes fuera siempre esa: el desorden como primer antídoto para lo súbito; la anarquía como satisfacción última.

Asistíamos, entonces, a una liturgia de ascensión: el “defenestrado” se elevaba por encima de las vallas publicitarias y se marchaba a gritar, con los brazos en alto, hacia el límite de las tribunas. El “infame” miraba, con la boca abierta, a la cara de cientos de personas -apóstoles o apóstatas probables- que le copiaban los gestos.

En pocos segundos, el éxtasis de las redenciones: un ecosistema instalado entre el olvido forzoso y el olvido consciente. El fallo del goleador ante Neuer en la final de Brasil, el toque por fuera en el mano a mano con Bravo y luego el penalty a los cielos en la Copa América fueron por lo general, en ese instante, cuestiones vandálicas que atentaban contra la apoteosis común. El éxtasis suele ser así. A veces tiene más de oportunismo que de éxtasis propiamente.

Un minuto antes de la hora de partido, volvió a aparecer, cerca del segundo poste, casi cayendo, con impulso porfiado y cierta previsión de lo fatídico (el delantero fatal lleva siempre a cuestas la eterna ambivalencia favor/desgracia). Como no podría ocurrir de otra manera, el balón llega desde el cielo.

Para ese entonces Higuaín era un ‘héroe aturdido’, la casta que debería estar por encima del ‘héroe de turno’ e inmediatamente por debajo del ‘héroe definitivo’. Lo peor, o lo mejor del fútbol, es que siempre sobran días para conceder este tipo de solemnidades.

Cerca del suelo, el Pipita se lanza para tocar la pelota. Está en posición correcta. Subasic busca cerrarle el primer palo. Entre ambos hay una distancia mínima.

En el espacio que separa a Gonzalo de los arqueros tiene lugar, a veces, una especie de manifestación popular. Allí se congregan hinchas inconformes, periodistas, extremistas coyunturales.

El argentino ha visto ese espectáculo de fenómenos en demasiadas oportunidades. Lo vio en más de una ocasión en el Camp Nou, otras en San Paolo.

Se desliza, toca levemente la esférica y la envía al fondo. Subasic hizo lo que pudo, que fue, sacar de enfrente a los manifestantes. O quizás los haya apartado Higuaín, quien, a sus veintinueve años, probablemente nunca deje de retomar la humilde costumbre de pedir permiso a todos esos seres para golpear el balón.

 

Tomado de:http://www.cubadebate.cu/opinion/2017/05/08/goles-son-amores-heroe-aturdido/

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Sobre Fitin 1865 Artículos
Un madridista que sabe disfrutar las genialidades de sus cracks y las de sus rivales, siempre buscando la polémica en el mejor blog de Cubava. !!Visítenos a menudo y tiene prohibido dejar de comentar!!

3 Comentarios

  1. a mi entender gonzalo es un menospreciado futbolista (no digo q sea messi o alguien de esa calidad) pero…. siempre le tildan algunos goles q se ha comido q son fundamentales pero… messi tambien se los ha comido y a nadie me imagino le quede duda de su dominio en la ultima decada futbolistica, como eso tenemos otros ej importantes cristi, robben, zidane, etc tambien se han almorzado goles decisivos o han heccho l”locuras” q han costado grandes competiciones o hubieran podido costarlas y…. se le critica tanto su calidad.

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