El dilema Coutinho

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El brasileño, más delantero que volante, suma 0,17 ocasiones creadas por partido, su peor marca en las últimos ocho cursos

El invierno pasado el Liverpool perdió a su jugador franquicia. Ni lo sintió. Al contrario, se potenció. Los 160 millones de euros que pagó el Barcelona por Philippe Coutinho fueron una bendición para Fenway Sports Group, sociedad dueña del club inglés, mucho más para el técnico, Jürgen Kloop. Con el brasileño en el once inicial, el Liverpool cosechó el 60% de los puntos en la Premier. Sin él, el 67%. Con un plus, el cuadro inglés se volvió a meter en una final de Champions después de 13 temporadas (cayó ante el Real Madrid en Kiev por 3-1). Hoy, un año después de su traspaso, el Liverpool es el líder de la Premier, título que no gana desde la campaña 1989-1990, y ha cosechado el 85% de los puntos, además de lograr el pasaje para los octavos de final de la Liga de Campeones. Mientras tanto, en el Camp Nou, Coutinho se arrincona en el banquillo.

Para mitigar el golpe del adiós de Neymar, el Barcelona buscó fichar a Coutinho en verano. Entonces, el Liverpool le pidió 200 millones. “No podíamos hacer una locura, era poner en riesgo al club”, argumentaban en los despachos, después de haber fichado a Dembélé por 140. Seis meses más tarde, el club azulgrana volvió a la carga. El problema ya no era Neymar sino el inminente adiós de Iniesta. “Siempre pensé que Coutinho era el sustituto ideal de Iniesta. Teníamos que pensar en buscar un jugador que estuviera preparado para coger su testigo. Andrés ha marcado época en el fútbol mundial”, analizaba el entonces director deportivo, Robert Fernández. El peso de reemplazar a Iniesta parece haber sido una carga demasiado pesada para un chico tímido, que nunca destacó por una personalidad imponente, ni siquiera en el Liverpool, líder del equipo nunca del vestuario.

En Anfield, Kloop nunca entendió a Coutinho como volante. Tampoco Tite en la selección brasileña, que lo utiliza como extremo derecho, ya que la banda izquierda pertenece a Neymar. “Andrés también tuvo que jugar mucho de falso extremo hasta que se consolidó como interior”, justificaban en el club azulgrana. El ADN de Iniesta, en cualquier caso, poco tiene que ver con el de Coutinho. Uno criado en el caótico fútbol carioca; el otro, en la Masia. El manchego llegó a jugar hasta de mediocentro en la Champions 2006, que terminó levantando el Barcelona en la final de París.

El vacío de Neymar

Coutinho se aprovechó del vacío que había dejado Neymar en el ala izquierda, sumado a las lesiones de Dembélé, en su primera campaña en el Barcelona. Su influencia, siempre más presente en el área que en el juego, le valió al equipo azulgrana para conquistar LaLiga y la Copa del Rey. Su planilla: 22 partidos, 10 goles, cinco asistencias, una media de 0,32 ocasiones creadas por partido. Aunque introvertido, su adaptación en el vestuario estuvo sostenida por Luis Suárez. Un buen avalista, con la complicidad del uruguayo se consigue, de entrada —después hay que sostenerlo en el campo—, el visto bueno de Messi.

“Es buen chaval, habla poco. Tiene mucha calidad, en los entrenos se nota, pero le falta soltarse más en los partidos. Todavía no encuentra su lugar”, explican desde el grupo azulgrana. Esta temporada, Valverde, de arranque, apostó por mezclar a Coutinho, Messi, Luis Suárez y Dembélé. La falta de solidez en la zaga hizo recular al Txingurri. “El desborde de Coutinho condiciona el equilibrio”, explicó Valverde. Con Messi y Suárez como intocables, el dilema estaba en el ala izquierda: Coutinho o Dembélé para acompañar al 10 y al 9. Y, como Dembélé andaba con el despertador roto (acumuló reiteradas faltas de disciplina), Coutinho le ganó el pulso. Le duró poco. En los 23 partidos que ha disputado ha marcado cinco goles y ha repartido cuatro asistencias. Sin embargo, el dato más sorprendente está en la cantidad de ocasiones creadas por duelo: 0,17, su rendimiento más bajo en sus últimas ocho temporadas.

“Estoy contento con Coutinho, pero a veces juegan unos y otras, otros. Cuando jugaba Philippe me preguntaban por qué no lo hacía Dembélé y ahora es al revés…”, subraya Valverde. En el club, sin embargo, no son tan pacientes. “Tiene que espabilar”. Un dilema para el Barça, el fichaje más caro en la historia del club se pierde en el banquillo. Sostenido siempre por su capacidad goleadora, ya sea con la camiseta del Liverpool o con la de Brasil, también en su inicio en el Barça, al tranquilo Coutinho le gana el duelo el díscolo Dembélé. Ante el Levante en la Copa del Rey, tendrá una nueva oportunidad.

Tomado de https://elpais.com/deportes/2019/01/09/actualidad/1547057127_138549.html

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