La diferencia la pone Fekir

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El mediapunta, que se perdió la ida, es el desequilibrio y el último pase del Lyon

Corría el verano de 2013 y la Real Sociedad se jugaba su futuro en la previa de la Champions frente a un Olympique de Lyon que había caído en la ida por dos goles. Pasado el primer acto en Anoeta, salió al campo el mediapunta Nabil Fekir (Lyon, Francia; 25 años), que se estrenaba en la élite tras mucho esfuerzo y varios sinsabores. “Recuerdo que ganamos el partido y con eso ya teníamos suficiente… Pero no me debió impresionar mucho si no me acuerdo de él”, cuenta Xabi Prieto, que ha colgado las botas tras una década y media con el escudo de la Real en su pecho. Un anonimato que duró poco, como explica Sergi Darder, ahora futbolista del Espanyol. “En 2015, estaba camino del aeropuerto tras haber fichado por el OL y el equipo jugaba en Caen. Metió tres goles y me quedé flipando con su fútbol”, relata. En el asiento de al lado del avión estaba Florian Maurice, mano derecha del presidente Jean-Michael Aulas que hace las veces de director deportivo. “Con este te vas a entender bien. Es el mejor con diferencia. Una bomba”, le advirtió. Y así ha sido, porque Fekir, que se perdió por sanción la ida en Lyon (0-0), es quien pone el sello de calidad con su zurda, quiebros y asistencias, también remates.

Caballero de la Legión

Justo después del encuentro que maravilló a Darder, Fekir debutó con la selección francesa tras descartar para disgusto de su padre —Mohamed, trabajador en una fábrica de metalurgia— a Argelia. Y eso que le llamó personalmente Christian Gourcouff, seleccionador argelino y progenitor de su entonces compañero Yoann. “Escoge Francia”, advirtió el entonces secretario técnico Bernard Lacombe. Entre otras cosas porque quería disputar en casa la Eurocopa de 2016. Pero le resultó imposible porque en su estreno con los Bleusse rompió la rodilla. Aunque el técnico, Didier Deschamps, lo tenía claro —“Fekir tiene un gran potencial y nos puede aportar algo diferente”, dijo— y lo citó para el último Mundial en el que se llevó el laurel y, aquel, como sus compañeros, fue nombrado Caballero de la Legión.

 

La rotura de los ligamentos de la rodilla, sin embargo, fue más que un sobresalto de seis meses para Fekir. Más que nada porque le recordó a su infancia, cuando, con 15 años, padeció Osgood-Schlatter —inflamación sobre la tibia que afecta a adolescentes deportistas en fase de crecimiento— y desde el OL, al acabar la temporada, le dieron carpetazo junto a otros chicos que lloraron desconsolados. Fekir, sin embargo, reía con amargura porque sabía que debía estar ahí. Así que, superada la enfermedad, regresó a Vaulx-en-Velin —donde jugó de niño y donde su padre era el vicepresidente— y dio el salto, ya en 2010, al Saint-Priest. Allí explotó y recibió una nueva llamada del OL, que lo tuvo dos años en el filial antes de atornillarse en el Stade Lyonnais. “Quería vengarme, pero dejé de lado esos sentimientos porque Lyon es mi ciudad amada y el club de mis sueños”, explicó Fekir. También lo es de su hermano menor Yassin —tiene otros dos, Tarik y Hamza—, ahora en el filial del OL y con un pie en el primer equipo porque ya debutó este año en la Coupe de la Ligue.

Familiar y humilde como es, Fekir no se compró un móvil hasta que cumplió los 17 años y tras el permiso de su padre, por más que ya ganara un buen dinero, del mismo modo que ahora no conduce otro coche que no sea el que le pone el OL. “Es sencillo, reservado, que no tímido, y sobre todo muy buena persona”, le define Darder; “y en el vestuario, a cada año que pasaba, se convertía más en el líder. Es un gran motivador, pero de pocas palabras”. Este martes, el mediapunta lo aclaró: “Ante el Barça debemos jugar sin complejos, sin miedo, de forma agresiva aunque sin tomar demasiados riesgos. No tenemos mucho que perder”, resolvió.

“El OL gana mucho si está él sobre el césped”, concede Darder. Por eso es el segundo del equipo que más goles ha marcado (12, por los 15 de Moussa Dembélé) y asistencias ha dado (7, por las 14 de Depay). “Es alucinante verle jugar”, expuso en su día Zidane. “Si me llama, voy encantado”, respondió Fekir, que un par de años antes se había confesado más azulgrana que blanco: “Desde mi infancia, el club de mis sueños ha sido el Barça. Ojalá un día pueda jugar allí porque sería maravilloso”. Desde el Barcelona no dudan: “Ya no está en nuestro radar. Pero pensamos que es un jugador muy bueno, perfecto para el estilo del Lyon”. Y añaden: “Tiene talento, desequilibrio y es como un alma libre sobre el campo. Marca la diferencia”.

 

Tomado de: Elpais.com

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