El salto que nos debía Juan Miguel

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Dieciséis años después que Iván Pedroso alcanzara el último título en Juegos Panamericanos en salto de longitud, Juan Miguel Echevarría lo imitó en el estadio olímpico de la Villa Deportiva Nacional (VIDENA) con 8,27 metros en el cuarto intento, una presea que compensó la deuda pendiente del camagüeyano con su pueblo desde los pasados Juegos Centroamericanos y del Caribe, cuando una lesión de última hora le impidió buscar la corona.

Así lo reconoció minutos después de celebrar el triunfo el monarca mundial bajo techo del 2018, quien terminó ahora por delante del jamaicano Tajay Gayle (8,17) y el uruguayo Emiliano Lasa (7,87). “Sí, sabía que era una medalla que esperaba y merecía nuestra gente desde Barranquilla. Por eso digo que a esta competencia llegué como Cuba, no como Juan Miguel, dispuesto a darle el salto que les debía”.

Sobre el comportamiento de sus rivales y el hecho de no comandar la prueba hasta el cuarto salto, pues el 8,09 del inicio fue rápidamente superado por Gayle en el segundo intento, el flamante monarca explicó. “Nunca tuve presión, siempre estuve muy seguro y confiaba en la preparación hecha. Estaba pensando en obtener una marca por encima de los 8,50 metros, pero debido al tiempo (mucha frialdad), me concentré solo en asegurar el resultado para la delegación, que tanto la necesitamos”.

La satisfacción por estar en su primera cita continental y ser premiado por Carl Lewis, el conocido Hijo del Viento, tampoco faltó en el diálogo. “Son mis primeros Juegos a este nivel y los he disfrutado, me he divertido y he cumplido al brindarles este oro. A Lewis lo conocí el pasado año y me felicitó por los resultados, no obstante, siempre es un alto honor ser premiado por uno de los atletas más extraclases que ha pasado por el atletismo mundial”.

Tras reiterar que sintió el calor caribeño de Cuba mientras competía, Juan Miguel adelantó que todavía le queda en esta temporada la final de la Liga de Diamante y el campeonato mundial de Doha, en tanto sueña con asistir y ser medallista en sus primeros Juegos Olímpicos Tokyo 2020. “Ha sido un año bastante largo, pero estamos trabajando para llegar con las mejores marcas a todos los torneos”.

Con una sonrisa de autocomplacencia reveló que este oro significaba además su primer regalo por los 21 años que cumplirá el venidero 11 de agosto, al tiempo que tuvo palabras elogiosas para su profesor Daniel Osorio. “Siempre estuvimos seguros en que la competencia fundamental era esta, por eso nos sentimos un poco mal cuando en las redes sociales hablaron algunos de lesiones antes de llegar aquí”.

Finalmente, al ver un vídeo que le mostramos sobre cómo celebró su familia en la tierra agramontina ese cuarto brinco y su corona, Juan Miguel Echevarría se quitó el gorro negro para resguardarse del frío y se abrazó a Osorio como el niño que lo hace con su padre después de haberse cumplido un deseo. No hubo más preguntas. Firmó autógrafos, accedió a selfies con sus admiradores y solo atinó a recordar al periodista. “No dejes de poner que conmigo saltaron todos los cubanos porque se los debía”. Y así lo titulamos y cumplimos.

Tomado de: Cubadebate

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